Las bebidas sin azúcar erosionan el esmalte dental

Distintas investigaciones han tratado de desvelar como los refrescos con azúcar podrían llegar a desgastar la estructura dental. Sin embargo, no se ha profundizado tanto en la erosión en la dentina por la ingesta de bebidas sin azúcar.

diente afectado esmalte

Un estudio publicado en JADA Foundational Science confirma que las bebidas carbonatadas, sobre todo las que cuentan con agentes saborizantes adicionales, tienen la capacidad de erosionar el esmalte de los dientes. Dicho trabajo de investigación se encuentra disponible en https://doi.org/10.1016/j.jfscie.2022.100009.

Hay una razón que puede explicar esto. Las bebidas que carecen de saborizantes o carbonatados se pueden amortiguar sin problemas con la saliva. Por su parte, las ácidas que incorporan azúcar tienen una gran capacidad para erosionar la estructura dental. Esto es debido a que la dentina cuenta con un pH crítico más reducido, así que es más propenso al desgaste del esmalte.

¿En qué consistió el estudio?

Para llevar a cabo este trabajo de investigación  se escogieron ocho bebidas, incluyendo un control positivo y un control negativo, analizando el pH y la acidez total de cada una de ellas.

Se seccionaron premolares recién extraídos de personas para obtener muestras de dentina cervical. Tanto antes como después de que fueran tratados con estas bebidas durante 24 horas se fotografiaron dichas piezas dentales. Para comprobar los posibles daños se realizaron escaneos tridimensionales para conocer la profundidad de erosión, las modificaciones en el volumen de la superficie, así como la rugosidad.

Para concluir la investigación, todos los datos extraídos fueron sometidos a una prueba post hoc de Kruskal-Wallis con Dunn (α = 0,05).

Conclusiones que se extraen de esta investigación

Hay varios detalles significativos que se pueden destacar este trabajo. En primer lugar, el pH de todas las muestras se encontraba por debajo del 5,5 salvo para el control negativo. Otro aspecto en el que hay que reparar es que las aguas no carbonatadas precisaban de menos base para contrarrestar el ácido de los refrescos carbonatados.

Se comprobaron diferencias importantes entre los dos tipos de bebidas. Las carbonatadas provocaban una mayor pérdida de volumen, más profundidad y un cambio importante en lo que se refiere a la rugosidad respecto a las no carbonatadas.

Con todo, los autores de dicha investigación determinaron que los refrescos carbonatados cuentan con una mayor capacidad para desgastar los dientes. Además, la baja acidez de las no carbonatadas permite que puedan ser amortiguadas en la boca con más facilidad. Hay que aclarar que cuando el estudio se refiere a no carbonatadas hace mención tanto al agua embotellada como a las aguas que se comercializa con sabores.

Alimentos que provocan manchas y el deterioro del esmalta

Además de las bebidas carbonatadas, también hay que tener en cuenta que existe una serie de alimentos muy perjudiciales para nuestra salud dental, que además de provocar manchas, también contribuyen a la pérdida de brillantez del esmalte, como se recoge en el blog de Implantdent.

En primer lugar hay que hacer mención a los ácidos, muy presentes en la dieta de cualquier persona, como pueden ser el limón o la naranja. Contribuyen de forma importante a la descalcificación del esmalte, además del desgaste prematuro.

Algo similar ocurre con las frutas y verduras de colores intensos como los arándanos, moras, cerezas, frambuesas o remolacha, propensas a manchar la dentadura. Esto es debido a que cuentan con pigmentos ricos en antioxidantes que son capaces de aguantar más tiempo en nuestra boca.

También tienen un gran poder para manchar el esmalte determinadas salsas, como la de soja, vinagre de Módena, kétchup u otras de colores intensos. 

En lo que se refiere a las bebidas, hay tres muy consumidas que deberemos tomar con cierta moderación. Es el caso del café, el té y el vino. El café cuenta con una elevada concentración de cromógenos, que son unas moléculas pigmentadas que se fijan con mucha facilidad sobre el esmalte alterando su color. En lo que se refiere a los tés, el más aconsejable es el verde ya que cuenta con menos taninos, mientras que los nocivos son el rojo y el negro.

En cuanto al vino, el riesgo sobre el esmalte es doble. Tanto por la acidez por la elevada presencia de taninos, como por los cromógenos. Al entrar en contacto las dos sustancias acaban oscureciendo los dientes.

Por último, y aunque no se trate de un alimento, también habría que hacer mención al tabaco. Debido al efecto de la nicotina consigue que se manchen los dientes y el esmalte se oscurezca. No hay que pasar por alto que también generan enfermedades en las encías y con el tiempo todo ello puede desencadenar la pérdida de piezas dentales.