Hidróxido de calcio y su uso en odontología

calcio en la odontologia

Si buscas información sobre la importancia del hidróxido de calcio y su uso en odontología, llegaste al lugar indicado. En efecto, en este post hablaremos de este medicamento ampliamente extendido en los consultorios dentales, por sus diversas aplicaciones y efectividad en la salud bucodental.

¿Qué es el hidróxido de calcio?

El hidróxido de calcio Ca (OH) se consigue en el mercado en forma de polvo blanco, carente de olor, el cual se obtiene a través de la calcinación del carbonato de calcio. Luego de ello, se procede a transformarlo en óxido de calcio, con su posterior hidratación del óxido. Su fórmula  periódica se plantea: Co3Ca = CaO + CO2; CaO + H2O = Ca (OH)2.

El hidróxido de calcio tiene un pH altamente alcalino, cerca de 12 ‘4, por lo cual se le atribuyen propiedades de exterminio contra las bacterias. También es poco soluble en el agua, en razón de su disociación iónica de calcio e hidroxilo. 

Se le atribuye, igualmente, diversas propiedades biológicas benignas aplicables al campo odontológico, por ser antimicrobiana, mineralizadora sobre los tejidos, entre otros atributos. 

Gracias a tales propiedades, se valora como un medicamento estrella desde 1920, aplicable en tratamientos de endodoncia, donde se usa para proteger la pulpa dental, sea directa o indirecta.

Contiene asimismo, propiedades estupendas que controlan la inflamación, sumado a su acción antimicrobiana, conservadora, fácil de usar y de aplicar, accesible y económico, lo que convierte el hidróxido de calcio en la medicina tópica, aplicable entre sesiones, o componente de materiales de obturación temporal y/o definitiva.

Se trata pues, de un compuesto inestable, susceptible de combinación con el anhídrido carbónico aéreo, con lo cual  se convierte nuevamente en carbonato cálcico. Por ello se sugiere no usar este material preparado con antelación.

Preparación

Cabe destacar, que el uso del hidróxido de calcio requiere prepararse en el momento del tratamiento, además de cerrar el producto herméticamente.

Para su efectividad en el tratamiento intraconducto, el hidróxido deberá alcanzar todos los túbulos o dentinas, con lo cual accederá a los microorganismos erradicados usualmente allí. 

No obstante, para lograr estos resultados óptimos, el odontólogo deberá potenciar la permeabilidad dentinaria, con hipoclorito de sodio durante la limpieza del conducto, así como EDTA (solution, Pulpdent), para eliminar el barrillo dental.

Sobre la prolongación en su exposición o uso, el hidróxido de calcio deberá mantenerse en el conducto por lo menos durante una semana, con lo cual alcanzará su mayor pH alcalino dentro de la dentina interna.

En este sentido, consideran algunos especialistas que en aquellos casos, donde hay lesiones periapicales extensas, el hidróxido de calcio deberá permanecer al menos durante un mes en los conductos radiculares.

Durante dicho tiempo, se debe reponer el material a los 15 días luego de la primera sesión, puesto que este recambio coadyuva positivamente en la reparación de los tejidos periapicales.

Si el hidróxido de calcio se emplea como tratamiento temporal en el conducto, se ocupan preparados anti fraguado, en razón que estos se tornan solubles y son reabsorbidos por los tejidos vitales.

De tal modo, que el canal de mayor uso para mezclar el hidróxido de calcio es agua destilada, aunque suele usarse también alguna solución anestésica, como son:

  • Clorhexidina.
  • Suero fisiológico.
  • Paramonoclorofenol alcanforado.
  • Yodoformo.
  • Propilenglicol.

Mientras que el relleno del conducto con hidróxido de calcio, se puede hacer con alguna pasta de uso industrial existente en el mercado, tales como: 

  • Calcipulpe.
  • Septodont.
  • Octocanal.
  • Clarben.

O bien, se puede preparar una pasta al momento de su uso, con hidróxido de calcio puro, o en polvo, expedido por alguna farmacéutica. 

Aplicaciones del hidróxido de calcio

Como bien se indicó, el hidróxido de calcio es ampliamente ocupado en los gabinetes dentales. La razón de su preferencia es por sus propiedades imprescindibles para limpiardesinfectar los conductos radiculares.

En especial cuando dichos conductos son difíciles de acceder, y se debe prevenir infecciones. Lo ideal para asegurar una total desinfección, es aplicar una segunda sección para garantizar la efectividad de la endodoncia.

La total desinfección con hidróxido cálcico ocurre cuando se administra el producto directo en el interior del conducto tratado. A tales fines, se amplía su alcance con el instrumento del odontólogo, como el caso de los conductos laterales, túbulos dentinarios o deltas apicales.

  • Para recubrir caries profundas, no permitiendo la exposición de la pulpa, o cuando por distintos motivos, la pulpa emerja fuera del diente. En cuyos casos el medicamento favorece la regeneración de dentina.
  • Para practicar pulpotomías (extracción de pulpa dañada) coadyuvando en la formación de un contenedor cálcico, así como la disolución del tejido pulpar.
  • Para inyectar los conductos, con el fin de realizar una limpieza profunda, puesto que arrastra todo tipo de residuos de tejido muerto que quedan.
  • Cuando existe un exudado, ya que conlleva a una gelificación del mismo y, por tanto, tiene un poder trombolítico.
  • Para aminorar la sensibilidad pulpar, optimizando de esta manera el efecto de la anestesia.
  • Como agente anti infeccioso en tratamientos odontológicos, especialmente, cuando se requieren entre 2 o más consultas para su conclusión. 
  • Aplica en conductos radiculares de morfología compleja, con presencia de múltiples áreas de difícil acceso e irrigación manual.
  • En casos de periodontitis apicales, o bien cuando existen sospechas de reabsorción del ápice, donde suelen alojarse bacterias inaccesibles a tratamientos de endodoncia. 
  • En aquellos casos cuando el profesional tenga escasa experiencia clínica, y lleve a cabo tratamiento de endodoncias en varias consultas.
  • Cuando haya presencia de pulpas necróticas, donde el operador no tenga la certeza de haber logrado la total eliminación de la infiltración bacteriana.
  • En casos de hemorragias pulpares, mientras se practica en maniobras de extirpación pulpar.
  • En aquellos tratamientos de apicoformación, en dentadura joven y perennes.
  • En aquellos casos de tratamientos realizados en más de una sesión operatoria.

Propiedades del hidróxido de calcio

Gracias a sus múltiples atributos beneficios a la salud buco/dental, el hidróxido de calcio tiene un uso extendido a distintos tratamientos en odontología, en mayor medida, cuando se valora su facilidad de manejo y aplicación en distintas afecciones dentales:

  • Erradica microorganismos reacios y persistentes de los conductos, luego de su preparación.
  • El hidróxido de calcio contiene un alto efecto antibacteriano, ello gracias al aumento de su pH a causa de la liberación de iones hidroxilo, inhibiendo con ello el desarrollo de bacterias. 
  • Los estudios señalan que el hidróxido de calcio es capaz de hidrolizar la fracción lipídica de los lipopolisacáridos, existentes en la pared celular de numerosas bacterias anaeróbicas, facilitando su destrucción.
  • Reduce la inflamación en los tejidos periapicales.
  • Controla eficazmente los abscesos periapicales, gracias a su acción en el exudado persistente en la epical.
  • Momifica o paraliza sustancias orgánicas, capaces de mantenerse en los canales radiculares.
  • Favorece la disolución de tejido pulpar, al combinar el poder del hidróxido de calcio irrigando con hipoclorito de sodio.
  • Actúa en la reabsorción inflamatoria radicular.
  • Repara la hística periapical, ante periodontitis con osteolisis, u otras lesiones quísticas, en razón de su efecto antimicrobiano (pH elevado), así como la inhibición de lisis ósea medida por prostaglandinas.
  • Potencia la anestesia, en vista que actúa en la pulpa inflamada, que es difícil de anestesiar en una primera sesión.
  • Inhibe y mitiga el dolor post quirúrgico, debido a su acción antimicrobiana y antiinflamatoria. 

Aunque, algunos autores señalan al respecto, que este tipo de dolor no guarda relación solo con las bacterias, sino además, producto de una forma de irritación química o traumática causada por los procedimientos en la cirugía, la sobre instrumentación o un desbridamiento incompleto de los conductos.