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El flúor es uno de los ingredientes principales en los productos de higiene diaria. A día de hoy se ha demostrado que este elemento, además de tener una serie de propiedades anti-bacterianas aumenta la resistencia del esmalte, es decir,  actúa frente al crecimiento de bacterias que producen, la placa, el sarro, y permite re-mineralizar la capa del esmalte (que se ve debilitada después de cada comida por la agresión de los ácidos de la bacterias de las mismas).

El flúor aplicado a nuestros dientes de manera tópica, va a permitir mantener la buena salud de los mismos, alargando su vida y ayudándoles a prevenir la caries.

¿Qué cantidad de flúor necesitan mis dientes?

Actualmente podemos encontrar productos para el cuidado de la higiene bucal de 0 partes por millón de flúor hasta 5000 partes por millón de flúor.

Los dentífricos sin flúor, a raíz de la explicado en el primer punto, son altamente ineficaces para la prevención de caries, ya que no producen ninguna remineralización a nuestros dientes. Si decidimos utilizar este tipo de productos, deberemos tener una técnica de cepillado excelente para la eliminación de la placa bacteriana.

Los últimos estudios, realizados en niños, nos dicen que un dentífrico con menos de 1000 ppm de flúor es ineficaz para la prevención de caries. Es común encontrar muchos dentífricos en el mercado destinado a niños por debajo de 6 años con 500 ppm de flúor. Siempre debemos seguir el consejo de nuestro profesional, normalmente nos va a recomendar un dentífrico de 1000 ppm a 1450 ppm de flúor, y dependiendo de la edad del niño nos indicará la cantidad que debemos aplicar.

¿Es malo el flúor en los dentífricos? 1

 

Personas con mucha propensión a padecer caries y otras patologías arraigadas, necesitarán dentífricos que se ajusten a su realidad, pudiendo contener concentraciones de flúor más elevadas. Concretamente de 2500 ppm a 5000 ppm de flúor.

¿Cómo se aplica el flúor en nuestros dientes?

Fundamentalmente de manera tópica. Podemos aplicar el flúor de las siguientes maneras:

  • En la clínica dental, después de una revisión y profilaxis. Aquí encontramos diferentes productos, desde el flúor aplicado mediante cubetas (suelen tener una concentración de 12.000 ppm flúor y hay diferentes marcas) hasta barnices de larga duración (Como Duraphat Barniz con 22.500 ppm de flúor y una liberación continua durante 6 meses en la boca). Todos estos productos deben de ser aplicados por profesionales dentales.

  • Mediante el cepillado diario y el uso de dentífricos, es la forma más común de re-mineralizar nuestros dientes y fortalecerlos.

  • Usando enjuagues y comprimidos, la concentración media de los enjuagues en el mercado es baja, alrededor de 225 ppm. Algunos enjuagues enfocados a la prevención de caries pueden contener una concentración de flúor mayor, hasta 500 ppm de flúor. El uso de comprimidos está cada vez más en desuso. Esto se debe a que a nivel sistémico, es decir ingiriendo, se ha comprobado que no es beneficioso y a largo plazo (y a grandes dosis). Se puede padecer fluorosis. Una patología irreversible en nuestros dientes.
¿Es malo el flúor en los dentífricos? 2

¿Qué dentífrico tiene la mayor concentración de flúor?

Actualmente en España se comercializa sin receta Duraphat 5000. Se puede adquirir en farmacias o internet. Es un dentífrico de 5000 partes por millón de flúor y está destinado a pacientes con alto riesgo de caries, malformación o debilidad del esmalte, pacientes oncológicos, pacientes con trastornos alimenticios, pacientes con síndromes metabólicos o con medicación especial. Es decir, con cualquier patología asociada que hace que nuestros dientes se debiliten más de la cuenta y aparezcan caries.

A día de hoy Duraphat 5000, es el dentífrico más eficaz, para la prevención de caries debido a su alto contenido en flúor.

 

¿Existe el riesgo de fluorosis?

Antiguamente y en países en desarrollo, era habitual utilizar el flúor como agente para potabilizar el agua. Esta práctica se sigue utilizando en algunas regiones de Sudamérica y África. La OMS desaconseja esta práctica, ya que antiguamente también se fluoraban aguas para ayudar a prevenir la caries.

La ingesta de flúor ha de ser continua y en dosis elevadas. Por eso, no se considera ningún riesgo el uso de dentífricos con flúor siempre que se escupa la espuma.